Hemos conocido a
muchas personas a lo largo de nuestra vida pero pocas las que se quedan en nuestra
vida por más tiempo del que nos gustaría, como las cicatrices. Sucede de
repente, de la noche a la mañana, por un motivo o por otro sabes que él será
especial. Y cambia tu vida: tus sonrisas ya llevan un nombre, las ojeras de
cada mañana tienen por fin una razón y sientes que has encontrado esa pieza que
le faltaba a tu vida. Todo te parece especial porque todo te recuerda a él y
eso ya es un buen motivo para serlo.
Llega el momento
de arriesgar incluso sabiendo que todas las estadísticas estarían en tu contra.
Y la cagas, te equivocas y lo jodes. Todo lo anterior vuelve a tu cabeza, deseas
retroceder en el tiempo, repetir cada momento y borrar ese error. Pero ya es
tarde y toca pasar página. O cambiar el libro para vencer las ganas de volver a
ella. ¿Y cómo cambias de página, o de libro, si todavía puedes decir que ha
sido tu favorito?